Matracas, máscaras y
narcocorridos
Los aficionados mexicanos hicieron
una gran fiesta antes del partido contra Argentina
Por Abraham Nudelstejer
San Diego Union Tribune Enlace
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| Jesus Hurtado
y Natan Hurtado se unieron a la fiesta antes del
partido entre la selección mexicana y la
selección. argentina(Marcos
González/Enlace) |
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Aunque los argentinos
también celebraron antes del partido
del pasado miercoles la fiesta de los mexicanos
salió a relucir.
(Marcos González/Enlace)
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SAN DIEGO,
El túnel de la estación del trolley que
para en el estadio Qualcomm se convirtió el miércoles
en una marejada roja, verde y blanca con la llegada
de más de 68,000 aficionados que asistieron a
ver el partido entre las selecciones de México
y Argentina.
Bien arropados para enfrentar la pertinaz llovizna,
los fanáticos del Tri llegaron al inmueble de
Mission Valley coreando el famoso Mé-xi-co, Mé
xi-co, Mé-xi-co, mientras hacían sonar
unas enormes matracas.
A lo largo del estacionamiento del estadio se extendió
el exquisito olor de la carne asada que la gente preparaba
en sus parrillas.
Cerveza en mano y escuchando las notas de narcocorridos
que emanaban de las enormes bocinas de una pick up blanca,
Fidel Machado no ocultaba su ansiedad por que el partido
empezara.
“Es la primera vez que voy a ver un juego de la
selección mexicana”, dijo el hombre de
69 años de edad que vino de Guasave, Sinaloa,
exclusivamente para ver el juego.
“Éste siempre había sido el sueño
de mi papá, él es seguidor de hueso colorado
de la selección y gracias a Dios pudimos traerlo
para que viera el partido”, dijo Miguel Machado
quien vive en Tijuana.
Después de saborear sus tacos, padre e hijo se
mezclaron entre la multitud que en su gran mayoría
apoyaba al conjunto azteca.
Algunas personas que portaban la camiseta de la selección
argentina debieron de soportar los embates de los aficionados
mexicanos.
En la zona de taquillas, justo donde se encuentra la
estatua de Jack Murphy, el decano de los reporteros
deportivos de San Diego, un aficionado sudamericano
supo lo que es enfrentar la pasión exacerbada
de ciertos aficionados mexicanos.
Montados en un Mustang negro convertible, dos fanáticos
mexicanos increparon al osado aficionado de Argentina.
“Los vamos a….. ya veras” dijo el
chófer del Mustang, quien llevaba puesta una
máscara del famoso astro de la lucha libre mexicana,
el Hijo del Santo.
Mientras este sujeto lanzaba improperios en contra del
atónito aficionado de Argentina, el pasajero
del Mustang, quien llevaba puesta una capucha como la
del sub-comandante Marcos, utilizó su trompeta
de plástico como si fuera una ametralladora fingiendo
disparar repetidamente en contra del sudamericano.
“Bah… que se le va a hacer, yo vine a ver
futbol y nada más”, comentó Leopoldo
Carrasco quien después del incidente dobló
la bandera argentina que cargaba con él y siguió
su camino hacia la entrada de las gradas.
Por lo menos en el estacionamiento, los mexicanos le
ganaron la partida a los argentinos.
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