Testifica Erikkson la pesadilla
El nuevo técnico del
Tri estuvo presente en San Diego
Por Luis H. Echeverría
Agencia Reforma
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Argentina
le pasó por encima a México, durante
el partido amistoso entre ambos, en el Estadio
Qualcomm en San Diego, el miércoles de
esta semana.
(Ángel
Guevara/Agencia Reforma) |
SAN DIEGO,
Apenas entró al palco donde vería el juego
y esbozó una sonrisa. Sus ojos se abrieron más
cuando echó una mirada hacia el lleno en el Qualcomm
Stadium, el primer golpe de los verdes, el de su afición,
resultó efectivo para el nuevo estratega.
Con las manos en los bolsilos, de pie, como queriéndose
percatar de la relevancia del juego y de la presencia
del Tri entre la comunidad hispana en Estados Unidos,
Sven-Goran Eriksson sonrió hacia algunos aficionados
aztecas que alzaron los brazos para llamar su atención.
Sven presenció el juego en uno de los palcos
ubicados justo en la cabecera de la portería
donde Argentina encajó los primeros tres tantos
del cotejo, goles que dejaron pasmado al sueco, sobre
todo el tercero donde sólo movió la cabeza
de un lado a otro, en señal de desaprobación.
Porque antes estuvo quieto, con algún intercambio
de palabras con quienes estaban a su alrededor, y con
los brazos cruzados por algunos minutos.
Incluso, el estratega se mostró respetuoso en
la ceremonia de los himnos y se frotó las manos
a la hora del silbatazo inicial.
Pero jaló más miradas a la hora del tanto
de Sinha, ya que por fin hubo un grito de gol entre
los dirigentes mexicanos, y aunque él mantuvo
el silencio, los seguidores cercanos lo voltearon a
ver como un resorte.
Si mantuvo la serenidad en su asiento, el decorado lo
puso Eriksson a su llegada, aproximadamente hora y media
antes del inicio del cotejo, con una comitiva de más
de 15 personas, entre los dirigentes de la FMF, sus
auxiliares, algunas amistades y uno que otro “agregado
cultural” para construir un desfile tipo carnaval
con tanto acreditado.
Sven-Goran accedió a algunas fotos, pero no a
las preguntas.
A pesar de otros goles mantuvo la calma, tanto con las
jugadas para bien, como las llegadas de Argentina, aunque
sí hubo un momento en que estiró la mano
para señalar un descuido mexicano, dentro de
las pocas expresiones del escandinavo en su primer contacto
con el Tri de la cancha.
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