Notas de campaña
POR JORGE RAMOS
Columnista sindicado
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06/20/08. “¿Puedes
creer que nos pagan por esto?”. Eso es lo que
dijo el recién fallecido periodista de la cadena
NBC, Tim Russert, a uno de sus colegas. Russert, uno
de los mejores entrevistadores políticos de Estados
Unidos, murió a los 58 años de edad en
medio de una de las campañas presidenciales más
emocionantes de la historia de este país. Tanto
así que muchos la cubrirían gratis.
Nunca antes un afroamericano, una mujer y un hombre
de 71 años habían estado tan cerca de
la Casa Blanca. Russert fue el moderador de varios debates
entre los candidatos, que incluyeron a los senadores
demócratas Barack Obama y Hillary Clinton, y
el senador republicano John McCain. Y siempre se distinguió
por hacer su tarea, estar extraordinariamente bien informado
y hacer las preguntas más difíciles.
Coincido con Russert en su sorpresa de que nos paguen
por hacer lo que más nos gusta. Es como darle
un dulce a un niño si sale al recreo.
Desde mi trinchera, en los medios de comunicación
en español en Estados Unidos, me ha tocado participar
en tres debates presidenciales y entrevistar a los tres
principales contendientes a la presidencia. No soy yo:
los candidatos saben perfectamente que si no les hablan
directamente a los votantes hispanos van a perder.
Y en esta privilegiada posición, he apuntado
en mi libreta algunas notas de campaña (entre
viajes, debates y entrevistas) que ahora comparto con
ustedes.
Prejuicios. Los tres principales candidatos (Clinton,
Obama y McCain) tenían contra ellos un prejuicio
que parecía insuperable. Estados Unidos, decían
los escépticos y los parlanchines de la televisión
por cable, nunca elegirá en el 2008 a: 1. Una
mujer; 2. Un afroamericano; 3. Un hombre de 71 años
de edad. Se equivocaron. Cualquiera de los tres pudo
haber ganado la Casa Blanca. La ilusión es que
Estados Unidos realmente pueda escoger a un presidente
sin considerar su color de piel, sexo o edad. ¿Será
cierto?
Primera impresión. Clinton me pareció
la candidata mejor preparada durante las entrevistas;
detrás de cada pregunta había un programa
específico a seguir. Obama resultó ser
el más inspirador; vive sin miedos y está
convencido de que una persona puede cambiar el mundo.
McCain ha vivido cosas tan difíciles –
fue prisionero durante cinco años en Vietnam
– que dice las cosas tal como las piensa; no puede
perder más tiempo. Al final, no ganará
la más preparada, ni el más esperanzador
ni el de mayor experiencia sino, sencillamente, el que
desarrolle una mejor campaña.
Problema hispano. Concentrémonos en los dos nominados
a la presidencia. Tanto McCain como Obama tienen un
problema entre los hispanos. La última encuesta
de la cadena NBC dice que Obama tiene el 62 por ciento
de la intención de voto entre los latinos frente
a un 28 por ciento para McCain. Esto coincide con la
tendencia histórica de décadas. Pero es
una caída grande para McCain. Bush obtuvo el
44 por ciento del voto hispano en el 2004. Y a Obama
también le costará conseguir el voto latino.
Lo perdió en las elecciones primarias frente
a Clinton. Y si no llega al 70 por ciento del voto hispano,
pudiera perder las elecciones igual que Al Gore y John
Kerry.
Muro. ¿En qué estaban pensando McCain
y Obama cuando votaron en el Senado para aprobar la
construcción de un muro de 700 millas en la frontera
con México? Los indocumentados siguen cruzando
ilegalmente
por donde no hay muro. Pero el muro los obliga a tomar
rutas más peligrosas y eso ocasiona unas 400
muertes por año. Y lo más absurdo del
muro es que cuatro de cada 10 indocumentados llegan
a Estados Unidos por avión. McCain y Obama van
a tener que dar muchas explicaciones para justificar
ese voto ante una comunidad latina que rechaza el muro
– México no es enemigo de Estados Unidos
– y que favorece la legalización de 14
millones de indocumentados.
Irak y la economía. Estados Unidos no parece
un país en guerra. Sus ciudadanos están,
definitivamente, más preocupados por los cuatro
dólares que pagan por cada galón de gasolina.
Y si a eso le añadimos que hay millones no pueden
pagar las hipotecas de sus casas, además de estar
perdiendo empleo y ahorros, entonces ya tenemos los
dos temas definitorios de esta campaña presidencial:
cambio y economía.
George W. Bush. Este es el presidente más impopular
desde que se inventaron las encuestas modernas. Apenas
lo apoyan tres de cada 10 norteamericanos. ¿Por
qué? Porque inició una guerra sangrienta
por las razones equivocadas y porque entregará
un país que, económicamente, perdió
su confianza y dirección. La gente en América
Latina y en Europa con la que he hablado recientemente
espera con enorme esperanza el 20 de enero del 2009
(cuando Bush deje el poder). Su queja es: “Todos
deberíamos poder votar para escoger presidente
de Estados Unidos.” No es para menos; lo que pasa
aquí afecta a todo el mundo. Y el reto de McCain
es presentarse como un político independiente
y no un defensor de las fallidas políticas de
Bush.
Diversidad. La diversidad racial y cultural de Obama
-- padre de Kenia, madre anglosajona de Kansas, nacido
en Hawai, educado en Indonesia y Harvard, y con Chicago
de hogar -- nos indica hacia donde va Estados Unidos.
Este será cada vez más un país
mestizo. El futuro norteamericano es de mezclas, no
de purezas.
La nueva política. Obama ganó la nominación
demócrata, en parte, porque consiguió
que un millón y medio de personas le dieran dinero
a través de Internet, y motivó a millones
de jóvenes a que dejaran sus celulares y computadoras
y salieran a votar. La de Obama es la primera campaña
digital exitosa de la historia. Ya nada nunca será
igual. Otros lo tratarán de imitar aquí
y en el resto del mundo.
Tengo más garabatos escritos en mi libreta. Algunos
no les entiendo bien. Otros han perdido toda su importancia.
El tiempo suele deshacerse rápidamente de lo
intrascendente.
Pero hasta ahora basta decir que esta campaña
ya nos ha cambiado a todos... aunque sea un poquito.
Todos hemos tenido que enfrentar nuestros propios prejuicios
y reconocer lo que no funciona bien aquí.
Y eso es precisamente lo que uno espera de un país
como Estados Unidos.
Jorge Ramos es ganador
del premio Emmy, autor de seis libros
y conductor del Noticiero Univision.
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