Lo que aprendí en la
cárcel
POR STEVEN GREENHUT
Columnista de Excélsior
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05/30/80. Cuando se trata
del sistema de prisiones del condado de Orange y de
los horribles problemas que surgieron del informe de
la muerte de John Chamberlain hay que preguntarse: ¿Cómo
le gustaría a usted que trataran a su hijo adolescente
si se metiera en un problema? ¿Le gustaría
que lo golpearan, que lo atormentaran y lo humillaran
o preferiría que lo trataran con respeto?
Todos sabemos los detalles de la muerte de Chamberlain,
para aquellos que no los recuerden permítanme
recordarles: Chamberlain murió después
de ser golpeado salvajemente por otros reclusos. Los
guardias dicen que estaban mirando la televisión
cuando todo ocurrió. El juez se dio cuenta de
que, durante las horas de trabajo, los guardias miran
la televisión, duermen, abusan de reclusos y
permiten que otros reclusos ‘mandamases’
inflijan disciplina.
Hay dos teorías: 1) Sólo fueron algunas
malas manzanas las que se portaron mal; o 2) El sistema
es disfuncional. Mi punto de vista es que la teoría
número dos explica el problema.
Hace poco tuve la oportunidad de caminar por las celdas
de la cárcel Theo Lacy, donde murió Chamberlain.
El área está siendo renovada, pero desde
la estación de los guardias se alcanzaba a ver
el lugar donde ocurrió el acto salvaje. Fue enfrente
de la estación de guardias, aunque el lugar exacto
estaba un poco escondido por una pared. Los reclusos
golpearon y torturaron a Chamberlain durante casi una
hora. El partido de béisbol que el guardia estaba
mirando cuando todo esto pasó debía ser
muy bueno.
Irónicamente, el mejor modelo para una cárcel
lo podemos encontrar al cruzar la calle de la oficina
central de Sheriff. En 1997 Santa Ana creó una
cárcel municipal y funciona con lo que ellos
llaman “supervisión directa”. En
la cárcel del condado los guardias usan el miedo
para tener el control, según dijo Russell Davis,
administrador de la cárcel de Santa Ana y experto
en sistemas correccionales.
En contraste los agentes en la cárcel de Santa
Ana usan respeto para el control dijo Davis.
“Supervisión directa es la manera más
humana de tratar a la gente”, me dijo Davis mientras
me guiaba por la cárcel.
En Santa Ana hay reclusos como los que están
en la cárcel del condado. Pero en Santa Ana usan
guardias de correccional en lugar de agentes asignados.
Muchos de los guardias que están en la cárcel
del condado son asignados antes de ser asignados a la
comunidad y muchos de ellos no quieren estar ahí.
Las personas que trabajan en la cárcel de Santa
Ana son profesionales en ese tipo de trabajo.
En Santa Ana la cárcel está diseñada
para ser un lugar callado, con áreas de espera
con alfombra.
Según Davis el ruido lleva a la agresión.
Las personas que son arrestadas esperan en un área
de espera parecida a la de un hospital, con cómodas
sillas y una televisión, teléfonos y cabinas
donde se registra a los acusados.
Los presos pueden leer, ver la televisión, jugar
a ping-pong, no están divididos por etnia y aun
así no hay problemas de pandillas. Los prisioneros
saben que si no se portan como deberían irán
a celdas normales.
Davis dice que la filosofía es dejarles bien
claro las consecuencias de sus acciones.
“Todos responden al respeto”, dijo Davis.
Davis dice que en típicas operaciones de la cárcel
los policías golpean a los reclusos. “La
actitud es, ‘como te atreves a ir en contra de
mí’”, dijo Davis. En la cárcel
de Santa Ana la meta es reducir la tensión.
En América, donde nuestros derechos están
supuestamente protegidos por la constitución,
los acusados son considerados inocentes hasta que se
compruebe que son culpables y merecen ser tratados con
dignidad.
Si aun no comprenden porque el condado de Orange, junto
con su nuevo Sheriff, debería adoptar un nuevo
sistema hágase esta pregunta; ¿Si un ser
querido tuviera que pasar tiempo en la cárcel
donde le gustaría que estuviera en Theo Lacy
o en Santa Ana?
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