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Lo que aprendí en la cárcel

Columnista de Excélsior
 
   
05/30/80. Cuando se trata del sistema de prisiones del condado de Orange y de los horribles problemas que surgieron del informe de la muerte de John Chamberlain hay que preguntarse: ¿Cómo le gustaría a usted que trataran a su hijo adolescente si se metiera en un problema? ¿Le gustaría que lo golpearan, que lo atormentaran y lo humillaran o preferiría que lo trataran con respeto?

Todos sabemos los detalles de la muerte de Chamberlain, para aquellos que no los recuerden permítanme recordarles: Chamberlain murió después de ser golpeado salvajemente por otros reclusos. Los guardias dicen que estaban mirando la televisión cuando todo ocurrió. El juez se dio cuenta de que, durante las horas de trabajo, los guardias miran la televisión, duermen, abusan de reclusos y permiten que otros reclusos ‘mandamases’ inflijan disciplina.

Hay dos teorías: 1) Sólo fueron algunas malas manzanas las que se portaron mal; o 2) El sistema es disfuncional. Mi punto de vista es que la teoría número dos explica el problema.

Hace poco tuve la oportunidad de caminar por las celdas de la cárcel Theo Lacy, donde murió Chamberlain. El área está siendo renovada, pero desde la estación de los guardias se alcanzaba a ver el lugar donde ocurrió el acto salvaje. Fue enfrente de la estación de guardias, aunque el lugar exacto estaba un poco escondido por una pared. Los reclusos golpearon y torturaron a Chamberlain durante casi una hora. El partido de béisbol que el guardia estaba mirando cuando todo esto pasó debía ser muy bueno.

Irónicamente, el mejor modelo para una cárcel lo podemos encontrar al cruzar la calle de la oficina central de Sheriff. En 1997 Santa Ana creó una cárcel municipal y funciona con lo que ellos llaman “supervisión directa”. En la cárcel del condado los guardias usan el miedo para tener el control, según dijo Russell Davis, administrador de la cárcel de Santa Ana y experto en sistemas correccionales.

En contraste los agentes en la cárcel de Santa Ana usan respeto para el control dijo Davis.

“Supervisión directa es la manera más humana de tratar a la gente”, me dijo Davis mientras me guiaba por la cárcel.

En Santa Ana hay reclusos como los que están en la cárcel del condado. Pero en Santa Ana usan guardias de correccional en lugar de agentes asignados. Muchos de los guardias que están en la cárcel del condado son asignados antes de ser asignados a la comunidad y muchos de ellos no quieren estar ahí. Las personas que trabajan en la cárcel de Santa Ana son profesionales en ese tipo de trabajo.

En Santa Ana la cárcel está diseñada para ser un lugar callado, con áreas de espera con alfombra.

Según Davis el ruido lleva a la agresión. Las personas que son arrestadas esperan en un área de espera parecida a la de un hospital, con cómodas sillas y una televisión, teléfonos y cabinas donde se registra a los acusados.

Los presos pueden leer, ver la televisión, jugar a ping-pong, no están divididos por etnia y aun así no hay problemas de pandillas. Los prisioneros saben que si no se portan como deberían irán a celdas normales.

Davis dice que la filosofía es dejarles bien claro las consecuencias de sus acciones.

“Todos responden al respeto”, dijo Davis.
Davis dice que en típicas operaciones de la cárcel los policías golpean a los reclusos. “La actitud es, ‘como te atreves a ir en contra de mí’”, dijo Davis. En la cárcel de Santa Ana la meta es reducir la tensión.

En América, donde nuestros derechos están supuestamente protegidos por la constitución, los acusados son considerados inocentes hasta que se compruebe que son culpables y merecen ser tratados con dignidad.

Si aun no comprenden porque el condado de Orange, junto con su nuevo Sheriff, debería adoptar un nuevo sistema hágase esta pregunta; ¿Si un ser querido tuviera que pasar tiempo en la cárcel donde le gustaría que estuviera en Theo Lacy o en Santa Ana?
 
 
 
 
 
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