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GENTE
Rachel Rash: El ajedrez, su refugio
frente al abuso doméstico
La convocatoria está abierta
a federaciones, organizaciones, agrupaciones y asociaciones mexicanas
y mexicoamericanas
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(Armando Brown/Excélsior)
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| Rachel
Rash |
Edad:
24 años
Originaria: Fountain Valley
Ocupación: Recepcionista de Sea Base. Estudiante de Psicología
en el Colegio Orange Coast
Estado civil: soltera sin hijos
Pasión: Los niños porque son el futuro del país.
“Es muy importante con tanta guerra y maldad si se les
puede dar una buena base educativa; es lo menos egoísta
que se puede hacer en la vida”. |
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Por Doris Benavides
Excélsior
newport beach.-
El mejor recuerdo que Rachel tiene
de su padre es que les enseñó a jugar ajedrez a ella
y a su hermano menor. “Esa es mi verdadera educación”,
dijo Rachel.
El ajedrez se convirtió como en un refugio
que no encontraba en su padres. El juego mantenía a Rachel
unida a su hermano menor, quien era su mejor compañero de
juego. La mantenía ocupada aprendiendo y además la
conectó con el mundo exterior.
En la actualidad, Rachel trabaja a tiempo completo
para Sea Base, un centro de entrenamiento marítimo para niños
y adolescentes, auspiciado por los Boys Scouts. Desde su cargo como
recepcionista ella desarrolla sus capacidades para ofrecer asistencia
a los jóvenes y a los padres de familia sobre los distintos
programas que se manejan en el centro.
NIÑEZ PERDIDA
“No pude disfrutar mi niñez y parte de mi juventud
porque siempre estaba preocupada por mi hermano y por mi mamá”,
dijo Rachel. Afirmó que tuvo que madurar rápidamente
para proteger a su hermano menor del abuso doméstico que
su madre, mexicana, sufría a manos de su padre, estadounidense.
Tres semanas después de nacida Rachel,
sus padres decidieron trasladarse a Sinaloa, México. A los
siete años de edad ella vio por primera vez cómo su
padre golpeaba a su madre, relató Rachel.
Rachel dijo que su madre, quien cursó
hasta el tercer grado de primaria, pensaba que debía permanecer
junto a su esposo para evitar el rompimiento de la familia.
El abuso doméstico fue progresando a
tal punto que el padre de Rachel, quien era profesor en México,
decidió que sus hijos debían estudiar en la casa,
pues él no estaba de acuerdo con el sistema educativo de
ese país. Rachel y su hermano menor no cursaron la primaria
formal. A su casa llegaban profesores privados.
APRENDIENDO ESTRATEGIAS
Rachel y su hermano se especializaron en el ajedrez. Participaron
en varios torneos en México y Estados Unidos, y ella ganó
primer lugar en algunos. Cuando todavía estaba en su temprana
adolescencia, en una ocasión ganó 25 mil dólares
como premio a la mejor jugadora .
Rachel dijo que aprendió estrategias
que posteriormente le han servido en su vida. “No tenía
conocimiento de una estructura como la de una escuela (formal)”,
dijo.
Mientras, el abuso doméstico continuaba y ya en la adolescencia
Rachel había amenazado a su padre con enviarlo a la cárcel
si él la golpeaba a ella.
Desafortunadamente, ese día llegó.
Los golpes propinados por su padre, le provocaron a Rachel una contusión
cerebral. Ella lo demandó y él fue encarcelado por
un poco menos de un año.
Finalmente, los padres de Rachel se divorciaron.
En lugar de mejorar, la situación familiar empeoró.
La madre de Rachel se regresó con sus dos hijos a Pasadena,
para vivir en casa de una hermana.
Sin ayuda económica de su padre, la
madre debía trabajar muchas horas fuera de su casa y Rachel
la extrañaba.
Comenzó a deprimirse. Se había
esforzado durante mucho tiempo para evitar que su hermano viera
los abusos cometidos por su padre y ahora se sentía culpable
por la separación familiar.
Sacó ventaja de su situación
y decidió salir a trabajar y seguir estudiando. Comenzó
a trabajar y se pagó los estudios de secundaria y preparatoria.
Una vez graduada a los 18 años, rentó una recámara
en Santa Ana y durante tres años evitó el contacto
personal con su madre. “Tenía que mejorarme yo misma.
No podía estar bien con mi familia si primero no estaba bien
conmigo misma”, dijo Rachel.
En 1998 obtuvo un trabajo como recepcionista
con los Boys Scouts y desde ese momento ha ido escalando posiciones
hasta la que ocupa actualmente desde febrero de 2004.
Rachel ya perdonó a su padre, pero cerró
la relación con él. Ahora ella está enfocada
en graduarse del colegio, casarse y tener una relación familiar
que ella no vio en su casa.
llame al (714) 796-4359 o escriba a dbenavides@ocregister.com
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