Los obstáculos no la
desanimaron
Jasmine Oregel luchó
por la oportunidad de asistir a la escuela de sus sueños
y ahora celebra su graduación
Por Laura Bucio
Reportera de Excélsior
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Jasmine
Oregel al lado de presidente del Instituto Técnico
Nacional para la Sordera del Rochester Institute
of Technology, Alan Hurwitz.
(Cortesía
de RIT) |
05/16/08. Diez minutos.
El proyecto que le tomó casi una hora a un grupo
hombres, Jasmine Oregel lo terminó en diez minutos.
Es esto lo que hace a Oregel una de las pocas mujeres
que todavía permanecen en su grupo en el Rochester
Institute of Technology (RIT) en Nueva York.
Y es esto lo que la ha llevado a adquirir el respeto
de sus compañeros y maestros.
“Traté tanto de obtener su respeto”,
dijo Oregel. “Fue muy difícil, me tomó
mucho tiempo y luché mucho por ello”.
Oregel es originaria de Santa Ana y asiste al Instituto
Técnico Nacional para la Sordera en RIT. En el
verano se graduará con una certificación
en Computer Aided Drafting Technology (Tecnología
para el diseño de programas de dos y tres dimensiones),
y recientemente ha sido nombrada como una de los cuatro
estudiantes elegidos para ser embajadores de RIT.
“Creo que es muy importante para mí compartir
mi experiencia con otras mujeres”, dijo Oregel.
“Creo que estoy en un buen lugar, para que otras
mujeres vean que también ellas lo pueden hacer”.
Los padres de Oregel son originarios de México
y se mudaron a Santa Ana cuando Oregel tenía
tres años. Cuando era pequeña Oregel perdió
la habilidad de oír a causa de una enfermedad.
Dos de sus hermanos también son sordos.
Después de graduarse de la escuela preparatoria
University en Irvine, Oregel sabía que quería
estudiar en RIT, pero sus padres se negaban. Para ellos
estar alejados de su hija no era posible.
“Soy mujer, soy sorda y soy hispana”, dijo
Oregel. “Hay muchas razones por las cuales mis
padres pueden estar preocupados. Pero les dije que tenían
que confiar en mí”.
Sin que sus padres lo supieran, Oregel solicitó
la entrada a RIT, y fue aceptada.
“Yo no quería que se fuera tan lejos estaba
muy preocupada”, dijo Martha Oregel, madre de
Jasmine. “Desde que me di cuenta de que era sorda,
creí que siempre la tendría que cuidar
yo”.
Ahora Jasmine no sólo ha comprobado que es capaz
de valerse por sí misma sino que ha sido reconocida
como una embajadora estudiantil por su esfuerzo y por
el éxito que ha tenido. Pero su éxito
no fue fácil de obtener. Estudiando en un campo
mayormente dominado por hombres a Jasmine le ha costado
mucho esfuerzo ganarse el respeto de sus compañeros.
“Al principio no sabía nada acerca de la
ingeniería”, dijo Jasmine.
Pero todo su esfuerzo valió la pena y ahora celebrará
su graduación el 24 de mayo al lado de sus padres.
“Me siento muy orgullosa de ella porque a pesar
de que está discapacitada está saliendo
adelante” dijo Martha. “Es una muchacha
muy buena y tengo mucha confianza en todo lo que va
a hacer”.
Durante el verano Oregel planea regresar a Santa Ana
para pasar tiempo con su familia pero planea regresar
a RIT para obtener su licenciatura en Ingeniería
Mecánica Tecnológica.
“Hay que hacer algo por sí mismos, tienes
que tratar, no puedes depender de otros”, dijo
Jasmine. “No puedes decepcionarte”.
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