Cartel de drogas en OC
Diez acusados en la operación
de desmantelamiento de este cartel mexicano de cocaína
y metanfetaminas. Oscar Robles Rodríguez es sospechoso
de haber jugado un papel clave en él
Por Adam Townsend y Eric Neff
The Orange County Register
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Aquí
se pueden ver algunos de los billetes apilados
en el depósito de un carro que las autoridades
requisaron. Según los agentes la organización
de Oscar Rodríguez había metido
1.3 millones de dólares en el depósito.
(Fotografía cortesía
de la DEA) |
04/28/08. Tiene 31 años
y es delgado, moreno y lleva una cuidada barba.
Oscar Robles Rodríguez vestía trajes Gucci
y Lacoste hechos en Europa y tenía varios coches
de lujo, algunos de los cuales aparcaba en su casa de
Placentia.
Fue el gusto de Rodríguez por la ropa y los coches
caros lo que despertó sospechas legales sobre
él, incluso después de pagarle miles de
dólares a una hechicera en México para
que lo protegiera, según los oficiales de la
Oficina Federal contra el Narcotráfico (DEA por
sus siglas en inglés).
Según documentos presentados ante la Corte Superior
del condado de Orange, Rodríguez fue la clave
en una operación de venta de cocaína y
metanfetaminas, parte de un cartel mexicano de drogas.
Los documentos también exponen que Carlos Losoya
era el superior directo de Rodríguez, y Mauricio
“Maui” Villanueva era su mano derecha.
Los 10 acusados en este caso se declararon no culpables
el mes pasado.
Rodríguez se negó a hacer declaracionesrespecto
a las acusaciones que pesan sobre él, incluyendo
conspiración por poseer y vender sustancias controladas.
El abogado de Rodríguez, Nicholas Cameron, dijo
que pese a que él “reconoce la severidad
de los cargos, el nivel de conexión que Rodríguez
tiene con esos cargos está poco claro”,
añadiendo que muchas de las pruebas están
basadas en llamadas telefónicas.
Un sospechoso
A principios del verano de 2007, agentes de la DEA aparcaron
sus coches en una operación de vigilancia policial
en un barrio de Placentia. Oscar Rodríguez no
estaba en sus mentes aunque, de acuerdo a los documentos
judiciales, sus hazañas como traficante de drogas
se detallaban en corridos mexicanos.
La DEA estaba centrándose en otro grupo, uno
involucrado en la fabricación de metanfetaminas.
Oscar Rodríguez apareció entonces con
su BMW negro de serie 5, llevando un suntuoso y elegante
traje.
Le dio un paquete al hombre que los agentes estaban
vigilando, explicaron los agentes de la DEA.
El aburrido y sudoroso día de vigilancia policial
se puso entonces mucho más interesante.
Hubo un revuelo inmediato ? en la oficina de la DEA
de Los Ángeles para reunir toda la documentación
necesaria y conseguir la cooperación de la compañía
de telefonía móvil para interceptar los
teléfonos de Rodríguez.
La tarea fue difícil, Rodríguez compraba
docenas de teléfonos prepagados que tiraba en
cuanto se quedaban sin minutos. Se interceptaron más
de dos docenas de teléfonos durante la investigación.
Los jugadores
Al seguir a Rodríguez la DEA empezó a
juntar las piezas de la estructura de lo que sospechaban
era su organización. Él continuó
apareciendo en una casa de alquiler en la avenida Maplewood,
en Fullerton, una de las varias casas que se usaron
para almacenar y distribuir grandes cantidades de drogas,
explicaron los agentes federales.
Más adelante los agentes descubrieron que Maui
Villanueva vivía en esa casa. Se mudó
cuatro veces alrededor de Anaheim y Fullerton en los
siete meses que la DEA lo tuvo bajo vigilancia. Intimidaba
a los vecinos para que callaran y llevaba de un lado
a otro televisores de plasma y lanchas motoras, dicen
los vecinos.
Pero mientras todo esto sucedía Rodríguez
mantuvo a su familia al margen del negocio del que se
le acusa. Sus vecinos en la Avenida Saint Andrews de
Placentia, donde vivía con su familia, se dieron
cuenta de los coches que tenía pero también
sabían que era propietario de un local de detallado
de autos.
“Se ofreció para hacer algunos arreglos
en mi coche”, dijo Eleanor Barbour, una vecina
de unos 70 años. “Siempre saludaba. Eran
gente normal”.
Pero a Rodríguez se le acusa de llevar una operación
que era todo menos respetable.
“La cantidad de dinero que hay en esto…
usted y yo escuchamos un millón de dólares
y es difícil de imaginar”, dijo Joe Dane,
un agente de la agencia del fiscal del distrito del
condado de Orange que está llevando el caso de
Rodríguez y los otros nueve acusados. “Ellos
tenían un millón de dólares metido
en el depósito de gasolina de un coche.
"Y no paraban nunca”.
Los agentes de la DEA también dicen que una casa
en Arizona hacía las veces de banco para la organización
de Rodríguez, estaba prácticamente vacía
excepto por los montones de dinero en efectivo dentro
de bolsas de plástico y etiquetados con el nombre
en clave de los traficantes de quien provenían.
Los agentes dicen que la casa era la última parada
del dinero antes de llegar a México y que la
organización de Rodríguez contrataba a
mensajeros independientes que llevaban el dinero de
un lado al otro de la frontera en Arizona.
Construyendo el caso
Los agentes de la DEA dicen que Rodríguez estaba
constantemente llevando grandes cantidades de droga
y dinero en efectivo. Se llevó un control telefónico
continuo, las 24 horas del día.
La primera acción que se llevó a cabo
contra esta organización se produjo el pasado
17 de julio.
La Patrulla de Carreteras de California hizo que los
residentes de Anaheim José Alfredo Bautista,
de 28 años, y Kenia Sarait Rivera, de 21, pararan
su coche por una infracción de tráfico.
Los agentes dicen que la pareja tenía cuatro
libras de metanfetaminas guardadas en un compartimento
del coche. La DEA había hecho el primer paso.
Los dos terminaron siendo parte del total de 10 acusados.
El comercio de drogas es un juego de números:
uno debe asumir que una parte de las drogas y el dinero
serán requisados como parte del precio por llevar
el negocio, según la agente especial de la DEA
Sarah Pullen.
El abogado de Rodríguez recalcó que no
se encontraron drogas en casa de su cliente cuando la
Policía efectuó el registro. Cameron dijo
que el caso está basado únicamente en
conversaciones telefónicas.
Los acusadores no dicen que Rodríguez haya hablado
explícitamente de drogas al teléfono.
La querella por delito grave dice que por ejemplo la
palabra “primos” se utilizaba como código
para “cocaína” y “leer revistas”
significaba “contar dinero”.
Los federales se acercan
En diciembre y enero se condujeron redadas donde se
requisaron más de dos millones de dólares
en efectivo apilados en bolsas de lona o compartimentos
secretos en autos, según los documentos judiciales.
Según las conversaciones telefónicas grabadas
en enero y citadas en los documentos judiciales, Rodríguez
y Villanueva se empezaron a poner nerviosos después
de que una serie de dinero fuera requisado.
Los agentes temían que Rodríguez y los
otros sospechosos se escaparan del país si los
oficiales registraban las casas durante el día
y algunos de los objetivos no estaban en casa. Pero
se necesita un permiso judicial especial para registrar
de noche porque la poca visibilidad añade riesgos
a este tipo de operaciones.
Citando la letra de un corrido que ensalza las hazañas
de Rodríguez, los agentes expusieron que su gusto
por las Berettas y los AK-47 hacía un registro
nocturno más seguro. El juez estuvo de acuerdo.
Antes del amanecer del 21 de febrero, agentes federales
y locales arrestaron a la mayoría de los sospechosos
en las ciudades de Fullerton, Placentia y Anaheim y,
según los documentos judiciales, requisaron 59
libras de metanfetaminas, 750,000 dólares en
efectivo entre otras cosas. |
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