Nuevos ciudadanos adoptan nueva
patria
Lo celebraron cientos de nuevos
ciudadanos que son estudiantes de las universidades
de Santa Ana y Santiago Canyon
Por Michael Mello
The Orange County Register
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Mauricio
Gómez dijo que formar parte de la celebración
de la ciudadanía hizo que la "piel
se le enchinara". |
07/04/08. Como muchos inmigrantes,
Mauricio Gómez vino a los Estados Unidos para
ganarse algún dinero y después regresar
a su pueblo natal en Cuernavaca, Estado de Morelos,
México.
Pero eso cambió principalmente con el nacimiento
de su hijo Anthony hace siete años. Gómez
regresará a México pero esta vez sólo
irá a visitar a su familia ya que él planea
establecerse en el condado de Orange.
“Quise convertirme en parte de la gran oleada
de cambio, estar presente en el futuro que nos espera
como latinos en este país. Al convertirnos en
ciudadanos ahora tenemos el derecho de votar y hacer
que nuestras opiniones sean tomadas en cuenta”,
dijo Gómez.
Él fue una de las 300 personas que se convirtieron
en ciudadanos naturalizados a través de las clases
ofrecidas por los colegios de Santa Ana y de Santiago
Canyon. Actualmente las escuelas reciben 130,000 dólares
por parte del estado para expandir y darle alcance a
sus servicios de naturalización.
Los estudiantes celebraron haber terminado sus clases
con una ceremonia el sábado pasado en el colegio
de Santa Ana, muchos ondearon sus estrellas y cintas
levantando los brazos hacia el cielo como señal
de reconocimiento.
Gómez, un estudiante residente de Newport Beach,
no podía controlarse, ya que él llego
hasta la culminación de los nueve meses que duraron
las clases. Los estudios le abrieron los ojos. Él
rápidamente se integró a un grupo de amigos
y está muy agradecido con sus maestros.
“Yo conservé todas mis notas y el libro
que me dieron”, dijo Gómez. “Quiero
dárselas a alguien más que se quiera hacer
ciudadano”.
Gloria Guijarro Ortega siempre quiso ser maestra. Pero
ella era la hija mayor en su familia, y en su pequeño
pueblo de Huescalapa, Jalisco, México, eso significa
que ella tenía que abandonar su educación
después de la escuela primaria para quedarse
en casa y ayudar con los quehaceres del hogar.
Así que cuando decidió convertirse en
ciudadana americana, después de vivir en California
por más de 25 años, se sumergió
en las clases de ciudadanía con mucha pasión.
Pero para Guijarro, el significado va más allá
de la pompa y circunstancia de la ceremonia del sábado.
Para ella, es descubrir el potencial que tiene para
su crecimiento personal y para la apertura de oportunidades.
La ciudadanía hace la vida más fácil
para ella y para su familia, nos mencionó.
“Me siento segura y ya puedo votar y participar”,
dijo Guijarro, sus ojos expresan su convicción.
“No es sólo votar, es saber cómo
votar”.
Ella descubrió en sus clases un gozo en el conocimiento
de la historia de los Estados Unidos y en las clases
de civismo.
“Tengo un gran respeto por este país,”
dijo ella. “Este es ahora mi hogar”.
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