Que no se los coman los ‘gusanos’
Compartiendo las experiencias
que cambiaron las vidas de algunos donantes de órganos
latinos y sus familiares
Por Martha Ramírez
Reportera de Excélsior
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De
izquierda a derecha: Eduardo Gutiérrez,
de 16 años; Maritza Gutiérrez,
de 18 años (abajo); Norma Gutiérrez,
de 27 años; Graciela Gutiérrez,
de 52 años (abajo) y José Gutiérrez
(hijo), de 29 años. Esta familia, ayudó
a decorar la carroza de Done Vida el pasado
diciembre, que apareció en el Desfile
de las Rosas, en enero de este año. La
familia Gutiérrez perdió a José
A. Gutiérrez, esposo y padre, y decidió
donar sus órganos.
(Foto cortesía
de la familia Gutiérrez) |
06/06/08. El lazo de amor
entre Mari Cruz García, y su hermana Martha,
es ahora más fuerte, después de que Martha
le diera, “el regalo de amor”, según
explica Mari Cruz.
En 2004 Mari Cruz, de 40 años, cuenta que se
enfermó de lupus y tuvo que hacer diálisis
durante dos años. Confiesa que estaba perdiendo
las esperanzas de mejorar, sin embargo, su hermana llegó
de México para darle otra oportunidad de vivir.
En 2006, le dio su riñón.
A nivel estatal, actualmente hay 3,358 donantes latinos
ya fallecidos, según los datos estatales de United
Network for Organ Sharing (UNOS, por sus siglas en inglés)
o Red Unida para Compartir Órganos. UNOS, es
una organización no lucrativa, que administra
la única red de Obtención de Órganos
y Transplantes (OPTN, por sus siglas en inglés),
establecida por el Congreso en 1984, según su
página web. Esta también reporta que hay
6,809 candidatos latinos en lista de espera para recibir
un órgano y 13,706 latinos que han recibido transplantes.
“No hay suficientes donantes, y menos donantes
latinos”, dijo el Dr. Israel De Alba, profesor
asistente de medicina en la Universidad de California,
en Irvine. “Hay una gran diferencia entre los
que se ocupan y los que se tienen”, aseguró
De Alba, refiriéndose a los órganos.
“Ser donante es un privilegio. Estás salvando
vidas en vez de tirar órganos a la basura o dejarlos
para los gusanos”, dijo Elena de la Cruz, coordinadora
de comunicaciones latinas de OneLegacy.
OneLegacy, es una organización no lucrativa,
que sirve como lazo que conecta a la gente en espera
de un transplante con donantes y sirve al sur de California.
De la Cruz describe donar como, “un milagro de
transplante, permitiendo que la gente siga viviendo”.
“Los latinos somos generosos. Vale la pena salvar
estas vidas cuando uno ya no va a usar su cuerpo”,
añadió de la Cruz.
“Volví a nacer gracias a ella. Tengo una
segunda oportunidad que me está dando Dios, la
vida y mi hermana”, anotó la residente
de Mission Viejo, Mari Cruz.
También expresó tener un nuevo sentido
de la vida. “Aprecio más el sol, el día,
el amor de las personas, es algo más valioso
para mí”, indicó Mari Cruz.
El Dr. De Alba, afirma que basado en su experiencia,
es menos probable que los latinos donen y lo atribuye
a mitos.
Dice que los latinos tienden a creer que se les atenderá
"peor" si tienen un accidente; que donar va
en "contra de su religión" que “muchos
no tienen acceso a servicio de salud”; y que temen
que sus cuerpos queden “desfigurados”.
La historia de José Gutiérrez, de 29 años,
es algo diferente a la de Mari Cruz. Cuatro personas
obtuvieron una segunda oportunidad de vida gracias a
su padre, comparte Gutiérrez.
Su padre, quien lleva el mismo nombre que su hijo, murió
de un derrame cerebral, a la semana de que fuera internado
en el hospital, por un aneurisma cerebral, en lo que
fue, “algo que nadie se imaginó, nadie
se esperaba”, cuenta Gutiérrez.
Relata que contempló la posibilidad de donar
los órganos de su padre, sin embargo, no se lo
mencionó a su familia porque no sabía
cómo reaccionarían. Se sorprendió
cuando su madre sugirió lo mismo, dijo el residente
de Fullerton.
La idea era que su tío, hermano de su padre,
recibiera un órgano para salvarle la vida, ya
que tenía diabetes de tipo dos, dijo Gutiérrez.
Finalmente no se dio, sin embargo, “a final de
cuentas quisimos salvar la vida por lo menos a otra
persona”, señaló Gutiérrez.
Su padre donó cinco órganos para cuatro
personas, dijo Gutiérrez, quien dice desconocer
a las personas que recibieron los transplantes.
“En este mundo muchas veces tenemos que hacer
campo para otras personas”. Estas palabras las
decía su padre, y, según Gutiérrez,
lo ayudaron a, “reflexionar sobre eso” y
hacer la decisión de donar los órganos
de su padre más fácil.
Se escuchó emocionado, al recordar cuando su
familia recibió una carta, informándoles
de que los órganos de su padre, habían
sido donados.
“Cuando recibimos eso, lo recuerdo y se me hace
un nudo en la garganta”. Al año recibieron
otra carta de la persona que recibió el corazón
de su padre, a lo que él describió como,
“algo que nos conmovió mucho”.
De Alba pide que la comunidad latina se “conciencie
sobre (…) la necesidad de donar”, añadiendo
que, “lo más importante sería la
educación”.
“El día de mañana no sabemos si
vamos a ser una de esas personas que vamos a estar en
la lista”, relata Gutiérrez. “Aunque
la conversación es muy difícil, a la vez,
es una conversación muy importante”, añadió
sobre la donación de órganos.
La experiencia motivó a la familia Gutiérrez
a convertirse en donantes, ya que aseguran, “la
experiencia nos conmovió a todos”, y saben,
“del gran beneficio de darle un regalo de vida
a otras personas”.
Para Mari Cruz, el mensaje a la gente que puede donar
es uno: “No solo salvan una vida, sino que salvan
la vida de todos alrededor de esa persona. Si pueden
dar ese regalo de amor, que lo hagan”.
De la Cruz señala que los que reciben transplantes,
“celebran dos cumpleaños”. El día
en que, “nacieron por primera vez y el día
que recibieron el transplante y siguieron viviendo”.
Para más información sobre la donación
de órganos, visite las páginas web www.onelegacy.org/prod/components/
espanol/ o www.donevida.org/index_sp.php
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