ciudad juarez.- Policías federales y militantes de grupos sociales se enfrentaban a golpes, piedras y palos en las cercanías de la Ciudad Universitaria de Oaxaca, y hasta el momento se ha informado de tres lesionados.
El choque se debe a que la policía intenta retirar una barricada que la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) tiene cerca de Ciudad Universitaria, que se ha convertido en su último reducto.
Los militantes de la APPO lanzan piedras, palos y bombas molotov a la Policía Federal Preventiva (PFP) que repele la agresión con gases lacrimógenos, según constató Efe en el lugar.
Tres personas heridas por pedradas fueron atendidas en el lugar por médicos auxiliares y simpatizantes de la APPO.
La PFP fue enviada desde el pasado fin de semana por el presidente Vicente Fox para controlar la situación en Oaxaca, tras más de cinco meses de conflicto, en el que la APPO se hizo con el control de plazas, calles, emisoras y edificios públicos.
La PFP ha logrado recuperar varios de estos lugares, mientras que la APPO se ha refugiado en las instalaciones de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), donde controla la emisora Radio Universidad.
Sin embargo, el jefe del estado mayor de la PFP, Ardelio Vargas, declaró a la prensa que no le interesa recuperar la Ciudad Universitaria.
Justificó el operativo diciendo que lo único que quiere es despejar una avenida cercana esa zona para permitir la circulación de automóviles y personas.
La barricada cercana a la Universidad es de las más grandes que aún mantiene la APPO y está siendo defendida por unos 200 militantes.
El conflicto se inició el pasado 22 de mayo con la huelga de 70.000 maestros en demanda de aumento salarial y escaló el 14 de junio cuando el gobernador Ulises Ruiz intentó desalojar a los inconformes, a los que se les sumó la APPO para reclamar la renuncia del mandatario oaxaqueño.
>> Tensa calma
en Oaxaca
oaxaca .-
El conflicto social en Oaxaca entró en
un compás de espera por la intervención
de la policía federal y la celebración
de la festividad de Todos los Santos, aunque los ánimos
siguen exaltados.
La capital de este estado del sur
de México sigue recuperando con cuentagotas la
normalidad de la que ha estado privada durante los más
de cinco meses que duran las protestas iniciadas por
el magisterio el 22 de mayo pasado.
En el Zócalo (plaza principal)
oaxaqueño el incremento de la actividad era visible
por el paso incesante de transeúntes y la reapertura
de casi todos los negocios, cuyos dueños comenzaron
a tapar con pintura las pintadas de los manifestantes
en las fachadas de los establecimientos.
La escena quedaba solamente oscurecida
por la presencia de una veintena de vehículos
policiales y de centenares de uniformados que resguardan
ese espacio público y que recibieron la solidaridad
de los seguidores del gobernador Ulises Ruiz en una
colecta de alimentos realizada en otra zona de la ciudad.
Aparte de retirar escombros, con
ayuda de personas contratadas por el gobierno estatal,
los policías registran a viandantes de apariencia
sospechosa, aunque la mayoría reposan, leen periódicos
y hasta se toman fotos, después de varios días
de intenso trabajo.
La plaza fue, junto con las vías
que conducen al aeropuerto y a la autopista que va hacia
el centro del país, el escenario de los enfrentamientos
más violentos en la operación policial
del domingo, con quemas de vehículos e intercambio
de piedras y gases lacrimógenos.
Gracias a esta acción, en
la que los sectores alzados sostienen que murieron tres
personas por culpa de la policía -ninguna según
el Gobierno federal-, muchos ciudadanos han podido volver
a sus trabajos.
El anunciado reinicio de clases,
pactado por el sindicato de maestros con el Gobierno
federal la semana pasada, es aún incierto en
la capital, no así en otras zonas del estado,
en las que se han abierto algunas escuelas.
Los manifestantes que controlaban
el Zócalo se han replegado a la zona universitaria,
a la periferia y a una explanada frente al Convento
de Santo Domingo.
La víspera anunciaron que
mantendrán sus barricadas en las calles y pidieron
a sus seguidores que levanten altares en esos puntos
para recordar a los muertos en el conflicto, más
de una decena.
Con kilos de arena han esculpido
calaveras en el pavimento de algunas vías creando
improvisados santuarios que hacen las delicias de los
pocos turistas que se encuentran en Oaxaca, muchos de
ellos estadounidenses, pese a las advertencias de Washington
de no viajar al lugar.
En el norte de la ciudad, donde
está la zona residencial, la sección estatal
del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del
gobernador Ruiz, anunció que responderá
"una por una" a las agresiones de los sectores
alzados en ese estado del sur de México y que
intentará restablecer el orden "de la manera
que sea".
"Los priistas estamos dispuestos
a aportar todo lo que se tenga que aportar menos paciencia;
se nos acabó la paciencia", dijo a la prensa
el presidente del Comité Directivo Estatal del
PRI, Héctor Pablo Ramírez.
Ramírez agradeció
a la Policía Federal Preventiva (PFP) la operación
de desalojo de los manifestantes, aunque dijo que "debió
haber llegado hace tres meses o cuatro".
En una alocución interrumpida
varias veces por los insultos de algunos presentes a
los dirigentes de la Asamblea Popular del Pueblo de
Oaxaca (APPO), sostuvo que el PRI ha tenido "excesiva
tolerancia" con sus adversarios, pero ya ha llegado
"a su límite".
La directiva priista mostró
un vídeo en el que se ve a algunos manifestantes
de la APPO, la agrupación de organizaciones sociales
que lidera las protestas en apoyo al magisterio, haciendo
uso de pistolas durante el enfrentamiento que el pasado
viernes le costó la vida a un camarógrafo
estadounidense, de un disparo de bala.
Además, expresaron su "respaldo
total y absoluto, y hasta donde tope, al gobernador",
que ya ha anunciado que no abandonará el cargo
como exigen los grupos insurrectos y como le han exhortado
los senadores y los diputados del Congreso nacional.
se confirmó que La PFP
retomó pacíficamente el control del Canal
9 de televisión, un medio que depende del gobierno
estatal encabezado por Ruiz y que fue tomado por la
APPO el 1 de agosto.
Agentes de la PFP desbloquearon
cuatro accesos a las instalaciones televisivas, que
estaban cerradas, y habían dejado de emitir el
pasado 20 de agosto tras un ataque de un grupo armado
de origen desconocido, que destruyó el transmisor.
En el momento de la toma de las
instalaciones no había nadie en su interior pero
algunos vecinos lanzaron consignas e insultos desde
la calle contra los policías.
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